En Zúrich, Gianni Infantino pidió disculpas a sus críticos más duros, pero no presentó nuevos detalles ni documentos sobre los asuntos de la FIFA que más les preocupan, durante una reunión decisiva del consejo rector celebrada el jueves.
No hubo documentos sobre el plan de venta de 4.200 millones de dólares del Mundial que Infantino lanzó y abandonó en julio. Tampoco hubo explicaciones sobre el caso de la expulsión de Folarin Balogun en el Mundial ni sobre la intervención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para ayudar a la selección nacional.
Sin embargo, la FIFA revisará si continúa otorgando el premio de la paz que se creó para entregárselo a Trump en diciembre pasado.
Presión de los dirigentes europeos
Presionado por los dirigentes del fútbol europeo para que aportara pruebas por escrito sobre su plan secreto de capital privado para el Mundial, que provocó una grave fractura global, Infantino les pidió que enviaran sus preguntas por escrito. Así lo explicó la vicepresidenta de la FIFA, Debbie Hewitt, tras la reunión de tres horas y media.
“El hombre tiene que responder a esas preguntas. Si no las responde, no, no es apto para ser presidente de la FIFA”, declaró Hewitt, que dirige la Asociación de Fútbol de Inglaterra.
La UEFA encabeza los intentos por apartar a Infantino antes o durante las elecciones presidenciales de la FIFA, previstas para marzo, y el jueves no logró que cambiara de opinión. “No se ofrecieron respuestas satisfactorias”, afirmó el líder alemán Bernd Neuendorf, uno de los ocho delegados de la UEFA en el consejo de la FIFA de 37 miembros que preside Infantino. Ese órgano no se había reunido desde que Infantino provocó la crisis.
“Necesitamos una persona íntegra, alguien de quien se pueda esperar que restaure la reputación de la asociación, que sin duda se ha perdido”, dijo Neuendorf a los periodistas.
Disculpas y acusaciones
Infantino inició la reunión disculpándose con sus colegas del consejo por haberlos tomado por sorpresa y por haber generado un gran revuelo con su plan de inversión privada junto a Joshua Kushner, que salió a la luz en informes de los medios nueve días después de la final del Mundial en julio. “Lo dijo con cierto arrepentimiento”, señaló Hewitt.
Por otra parte, la UEFA ha pedido a los tribunales de Estados Unidos el derecho a obtener pruebas para una denuncia penal contra Infantino en Suiza. Los documentos judiciales alegan una posible mala gestión de las finanzas de la FIFA por el valor que Infantino asignó a la filial prevista para gestionar los derechos comerciales de los torneos.
Según esos documentos, esa filial debía estar controlada en al menos un 20 % por inversores encabezados por Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump, Jared Kushner.